La Red Futuro Técnico de la Región Metropolitana —proyecto ejecutado en el territorio por Grupo Educativo— estrena una nueva sección orientada a visibilizar y reconocer las historias de las y los docentes que están transformando la Educación Media Técnico Profesional (EMTP) desde las aulas. En esta primera edición, conversamos con Marcelo Bravo Painén, jefe de Práctica y Titulación y docente de la especialidad de Electrónica en el Liceo Bicentenario de Excelencia Hannover, quien hoy lidera un hito histórico de alto impacto internacional.
Marcelo es el coordinador y mentor detrás del equipo femenino nacional de robótica que representará a Chile en el prestigioso FIRST Global Challenge, un encuentro mundial que se desarrollará este mes de octubre en Corea del Sur y que reunirá a delegaciones de 193 países con el fin de solucionar problemáticas globales a través de la tecnología.
La génesis de esta iniciativa responde a un diagnóstico detectado en terreno desde su propia especialidad técnica: el alto interés de muchas estudiantes por la tecnología que contrasta con la baja representación femenina en las áreas STEM y la escasez de espacios concretos para el desarrollo de sus habilidades.
A través de la robótica, Marcelo y su equipo se propusieron reducir esa brecha de género, demostrando que desde la formación escolar y técnica se pueden impulsar proyectos de envergadura mundial. “Nuestro principal objetivo es acercar la tecnología, la robótica y las áreas STEM a más jóvenes, especialmente a mujeres, generando oportunidades reales de aprendizaje, trabajo en equipo y desarrollo personal”, explica el docente.

Uno de los pilares del proyecto ha sido la capacidad de vincular activamente el liceo con el entorno social y productivo, logrando derribar los muros tradicionales del aula. Marcelo destaca que, a lo largo de su carrera, se ha esforzado por consolidar redes de colaboración con empresas, universidades y organizaciones tanto locales como internacionales para que sus estudiantes resuelvan desafíos reales en entornos laborales verídicos.
Esta articulación intersectorial ha dado frutos clave. Al interior de la comunidad educativa, la incorporación de docentes del área Técnico-Profesional (TP) al equipo permitió estructurar un orden lógico y eficiente para el armado y la programación del robot de competencia. En tanto, desde el sector privado y civil, los apoyos han sido fundamentales: la empresa Bc Tecnología ha facilitado durante los últimos tres años sus oficinas para el resguardo de piezas, el armado y la práctica del robot, además de un aporte monetario para la inscripción; Winpy capacitó a las jóvenes en el ensamblaje de computadores y obsequió un PC gamer para el equipo; mientras que la Fundación Te Apoyamos ha financiado de forma consecutiva la indumentaria y la compra de pasajes aéreos, sumándose al esfuerzo del propio Liceo Hannover, que desde hace cuatro años costea los traslados de sus alumnas con miras a potenciar su movilidad y ascenso social.
El verdadero cambio es el factor humano
Más allá de los logros técnicos, Marcelo destaca con profunda emoción el impacto socioemocional que el proyecto genera en la trayectoria de vida de las jóvenes. “El cambio más importante ha sido el aumento en la confianza y seguridad personal de las estudiantes. Muchas comenzaron con miedo o pensando que la tecnología no era para ellas, y hoy son capaces de liderar equipos, hablar en público, resolver problemas y representar al país internacionalmente”, reflexiona. Para el educador, el valor final radica en el fortalecimiento del sentido de comunidad, ya que las alumnas logran comprender que la tecnología es una herramienta de transformación social para inspirar a nuevas generaciones.
Con una sólida experiencia construida en el territorio, el Jefe de Práctica del Liceo Hannover aprovecha la instancia para extender una convocatoria abierta a las comunidades escolares y equipos pedagógicos de la Región Metropolitana para lo que queda del año escolar 2026.
“Invitaría a los docentes a perder el miedo y atreverse a innovar y a generar redes de colaboración. Muchas veces creemos que los grandes proyectos requieren enormes recursos, pero lo más importante es comenzar y confiar en el potencial de los estudiantes”, enfatiza. Su llamado final es a aprovechar y propiciar activamente espacios donde las y los jóvenes puedan desarrollar competencias y habilidades socioemocionales que difícilmente se intencionan en una sala de clases tradicional, abriéndoles las puertas a un mundo de networking y nuevas oportunidades internacionales de estudio y desarrollo.





